Test Drive Geely Emgrand GS

Texto y fotos de Jero Chemes de Autoblog

Algunos pueden pensar que probar autos chinos es aburrido, pero a mí me interesan mucho, porque la verdad es que cada vez me sorprenden más. Tuve la suerte de probar la Haval H2 (leer crítica) y la Changan CS75 (leer crítica). Ambos me sorprendieron. Este Geely Emgrand GS es el tercer vehículo chino que manejo y también logró sorprenderme.

Hay que empezar por un tema no menor con los chinos, que es separar el auto del precio, por motivos de la devaluación. En este caso, al igual que en los otros dos, el valor los deja afuera de cualquier comparativo local, ya que los 28 mil dólares de este Emgrand GS lo colocan en rango de autos de segmentos superiores y mucho más equipados, de marcas reconocidas.

Este tema no es culpa del auto o de la empresa. Es la coyuntura. Este auto fue probado a fondo como siempre y el precio será analizado en el último ítem, para que ustedes saquen sus conclusiones.

POR FUERA

Este auto me parece muy lindo. A todas las personas que se lo mostré les pareció lo mismo, incluso a mi familia. Cuando les dije: “Tengo un chino”, me miraron con cara de “ojalá no sea tan feo”. Pero, al verlo, todos dijeron: “¡Está buenísimo!”. Los chinos en general copian (la Changan era parecida a una VW Tiguan) o diseñan ellos con resultados más o menos aceptables (Haval H2), pero, como dije antes, cuando le encuentren la vuelta: ¡ojito, eh!

Y se la encontraron. Esta Emgrand GS destila personalidad, es un crossover que llama la atención en la calle y realmente es mirado. Para mí, tiene las proporciones justas de todos lados, pero el lateral me parece excelente. No tiene excesos de chapa ni de cromados ni se inspira en nadie. Claramente, algún europeo metió la mano en el tablero y el resultado es muy bueno. Las llantas le quedan bárbaras y hasta el alerón del techo es cool. Luce ancho, bien plantado y “agazapado”. El color azul le queda bien. Sólo el voladizo delantero es medio largo, pero no opaca el equilibrio. No soy un experto, soy usuario, y este auto definitivamente me gusta en este punto. Veredicto: excelente.

POR DENTRO

Otra grata sorpresa. El diseño del habitáculo es muy bueno y armónico, el mejor por lejos de los tres chinos que me tocó probar. El espacio disponible es suficiente, aunque no es tan grande como la Haval o la Changan, que directamente era enorme. Pero el Geely sí es definitivamente más lindo adentro, aunque tiene ciertos faltantes de equipamiento imperdonables en este valor, como la ausencia de navegador, la imposibilidad de espejar el teléfono en la pantalla y el climatizador de una sola vía. Adelante, los asientos son soberbios: el del conductor es eléctrico, ambos con ergonomía impecable. Atrás es muy cómodo, sobre todo a lo ancho y el espacio para las piernas es bueno también, aunque no hay tanto lugar como en la H2. Pero cinco viajan cómodos en serio. El baúl es medio chico, pero el respaldo trasero rebate 60/40 de forma fácil. La rueda de auxilio es de uso temporario.

El habitáculo tiene un techo panorámico que es enorme y le da una luminosidad excelente. La consola central tiene la pantalla arriba (de correcto funcionamiento, pero poco práctica) y el climatizador debajo de una sola vía. Luego la consola entre asientos con posavasos y la palanca con mandos a los laterales del freno de estacionamiento por botón y el Autohold. Del otro lado los modos de conducción de la caja: Eco (“torta”) y Sport (“menos torta”). Lo que me hizo reir un rato largo es que las traducciones son literales. Por ejemplo apretás “Sport” y en el tablero dice “Modo Deporte”. O pones play y la pantalla dice “Jugando” ¡Extraordinario!

El tablero tiene superficies blandas, contrapuertas también y los asientos con cuero ecológico bitono perforado, que le quedan muy lindos. El puesto de conducción es bueno, el tablero claro con cuatro agujas y pantalla en el medio, que es igual a la Haval H2 (debe ser el mismo proveedor, hasta la misma tipografía tiene). Esa pequeña pantalla te da toda la info normal, pero también presión y temperatura de neumáticos. Muy bueno. Desde los mandos del volante solo podés manejar la radio y el control de crucero. El arranque es por botón. La insonorización es buena a pesar de las ruidosas gomas Giti (otra vez).

La visibilidad está bien, excepto desde el ángulo tres cuartos trasero, porque el parante es grueso. El paquete de iluminación interior es bueno e incluye luz en los pies.

El equipo de música es muy bueno y no satura cuando ponés volumen alto. No me gustó que el puerto USB esté adentro del apoyabrazos, sin iluminación. Es muy difícil de embocarlo y faltan portaobjetos para poner, por ejemplo, el celular. Tampoco los mandos para cambiar la pantalla del medio del tablero estén en el plástico del tablero y haya que pasar las manos entre el aro del volante (y ambas para apretar ambos botones) cuando querés cambiar entre pantallas: debería ser desde el volante.

Por último, no tiene botón para desconectar el ESP. Se hace desde el tablero (con el engorroso proceso de arriba) y es un verdadero embole, ya que si necesitás manejar en off-road tenés que parar y estar un ratito tratando de embocar los botones, hasta dar con la pantalla correcta. Veredicto: muy bueno.

SEGURIDAD

Todos los dispositivos esperables: anclajes isofix, 6 airbags, frenos a disco en las cuatro ruedas y suspensión independiente en ambos trenes. No hay pruebas de impacto o al menos la marca no lo informa.

Frenando a fondo lo hace derecho, pero el tacto no es el más feliz y a pesar del ABS hay pequeños (muy, muy pequeños) bloqueos en el asfalto. Otra cosa en frenadas de pánico es que traslada pesos de forma notoria adelante (normal en SUVs altas). Veredicto: bueno.

MOTOR Y TRANSMISION

Hablando off-the-record con “uno que sabe” en la inauguración de la sede de Geely en Vicente López, coincidió conmigo en que no hay nada mejor para construir una marca que hacerlo con confiabilidad absoluta. Para eso, trajeron lo más seguro que existe: 1.8 16v de 140 cv, con distribución por cadena, atmosférico, con una caja de doble embrague de sexta. Fueron a lo recontra seguro. Afuera hay versiones 1.3 turbo, pero no llegaron a estos puertos.

En principio, los adoradores de la modernidad dirán que es un motor viejo, gastador, demodé e ineficiente, pero lean y después piensen, ya que sorprende por su bajo consumo. Para mí es otro ejemplo claro de rightsizing en nuestro país. No es ni quiere ser un vehículo deportivo. El motor es totalmente doméstico y su misión es llevar el vehículo sin gastar mucho. No es para cortar curvas en el Gálvez.

Entonces veamos porque los consumos son excelentes. En ciudad, con tránsito muy pesado, 9.5 litros cada 100 kilómetros. A 100 km/h en modo Eco gira manso a 2.100 vueltas y gasta 6.9 litros cada 100 kilómetros. A 120 km/h trabaja a 2700 rpm y da 7.6 l/100km. A 130 km/h a 2950 rpm: 8.6 l/100km. A fondo, dándole sin asco, llegó a los 14 l/100. Dato para los adoradores del downsizing: la Haval H2 1.5T, cuando la apreté, paso los 17 l/100. Otro gancho al estómago.

Se ve claro que la quinta y sexta son sobremarchas para relajar y bajar el consumo, cosa que logra con creces. Pero para tener respuesta en sobrepasos en ruta hay que manejar en modo Sport, en tercera y cuarta, al corte. Ahí acelera con ganas. No intentes hacerlo en quinta porque tarda muchísimo y en sexta podés ponerte a cocinar un pollo. Llegó a 183 km/h en quinta a 5.300 rpm. Ponés sexta y no lo puede mantener, cayendo a 4.100 vueltas, unos 173 km/h.

Claramente no es un auto deportivo, pero tampoco es lento. Está pensado para llevar cinco personas a 130 km/h, cómodas y gastando poco. Eso lo logra y lo hace realmente muy bien. Veredicto: muy bueno, para lo que se espera del auto y por simpleza mecánica.

COMPORTAMIENTO

Las suspensiones (independientes adelante y atrás) son confortables. Si bien el look del auto es deportivo, el motor, la caja y las suspensiones son muy domésticas. Es muy confortable para andar en ciudad, donde por su altura no toca en ningún lado. En ruta va bien apoyado, gracias a ser muy ancho y es estable. La dirección es hidráulica (no eléctrica) y no desentona para un familiar. Como toda SUV, ante maniobras de pánico la carrocería rola mucho y el ESP entra en acción. Sin el ESP, puede ser un vehículo inestable.

Hay un tema (otra vez) con el divorcio de las suspensiones y los neumáticos. Las primeras son blandas y confortables, pero las Giti Confort 228 son una “piedra” de duras y encima muy ruidosas. Me pasó lo mismo con la Changan. Además, estas son llantas de 18, que le quedan lindas, pero las hacen aún más duras. Una pena, porque con otras gomas andaría aún mejor.

Resumiendo, no es deportiva, pero cumple. Veredicto: bueno.

CONCLUSIÓN

Este crossover me gustó en todo aspecto. No hace nada mal y algunas cosas son excelentes, como la terminación, la calidad, la simpleza mecánica y el diseño. Los chinos están aprendiendo rapidísimo. Ya saben hacer autos cómodos, de calidad y ahora… ¡autos lindos!

¿Cuánto faltará para que hagan todo en uno? ¿Cuánto para que hagan un buen deportivo? Marcas como Haval y Geely están ofreciendo en la Argentina productos muy por encima de sus rivales del Mercosur, en calidad y terminaciones. Además, el Emgrand GS tiene una simpleza mecánica tal que Geely se da el lujo de ofrecer cinco años o 150 mil kilómetros de garantía.

¿Qué les falta a las marcas chinas en nuestro país? Primero, las marcas deben diferenciarse entre sí. Son todas muy parecidas, los productos son muy similares e incluso tienen nombres que llevan a la confusión. Segundo, deben tener redes de venta y asistencia grandes y bien abastecidas de repuestos. Se vende servicio, respaldo y después el vehículo.

El tema del precio no resiste el menor análisis. Los 28 mil dólares que cuesta el Emgrad GS lo deja fuera de cualquier ecuación contra autos más grandes y consagrados. Pero es culpa del país, no de Geely.

Sin embargo, si los chinos están apostando a la Argentina en este momento tan duro, los que aguanten el temporal van a darnos una sorpresa. Los fierros están. Y ahora, encima, son lindos.

J.Ch.

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Archivo para descargar: Ficha técnica Geely Emgrand GS

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El Geely Emgrand GS es un crossover para el Segmento C (compacto).

Pero, ante todo, es uno de los autos chinos más lindos que se venden en la Argentina.

Viene de serie con llantas de 18 pulgadas y neumáticos Giti, demasiado duros.

La calidad de fabricación está un escalón por encima de modelos similares producidos en el Mercosur.

Butacas confortables y, una vez más, mucho diseño.

Atrás no sobra el espacio. De todos modos, se pueden acomodar cinco adultos en total.

Caja automática de seis velocidades, con doble embrague. Climatizador de una sola zona.

El instrumental es claro y muy parecido a otras marcas chinas.

Interesante: indicador de presión y temperatura de neumáticos, en tiempo real.

Simpático kit de emergencia. Lástima que la rueda de auxilio sea de uso temporario.

El motor 1.8 16v no nació para correr. Pero tiene cinco años de garantía o 150 mil kilómetros.

Incluso con un poco de tierra encima, sigue siendo un lindo auto.

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